Confieso que hablé y escribí mal de ABC

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OPINIÓN

Arístides Ortiz

Que un lector responda ofendido a la publicación de un diario que martilla todos los días la cabeza del buen lector y manipula su pensamiento, como es el caso de ABC Color, siempre me pareció una ingenuidad. La posibilidad de que el ofendido imponga su verdad al matutino de la calle Yegros sería la misma que la de encontrarle muelas a un gallo. Escribo estas líneas no para denunciar falsedades ni restituir honores, sino por la curiosidad que me provocan el tono y abordaje de las últimas “equivocaciones” aparecidas en el medio del empresario Aldo Zuccolillo Moscarda.

Tales deslices aparecieron los días 19 y 20 de abril pasados en el impreso y digital de ABC. En ellas se afirma que tres personas (un cerebro y dos simples mayuteros) participan en la públicamente conocida campaña ciudadana de expresión “ABC miente” o “ABC Ijapu”. A uno de ellos (Javier Viveros) se le atribuye haber gestionado ante el gobierno de Fernando Lugo unos cientos de millones para financiar la campaña. Me consta que Viveros ha negado que haya realizado tal gestión; si recordó haber sido autor de un mordaz artículo publicado en su blog personal titulado “La invención de Cabañas”, el cual alude, con extremo sarcasmo, a una información inventada y publicada por el diario de Zuccolillo.   Su “delito”, en realidad, fue éste.

Más allá de ésta última costumbre hecha cotidianidad de ABC, lo que excita poderosamente mi curiosidad es el porqué de esta forma tan burda, aparentemente infantil, de presentar las informaciones citadas: las tres personas que esta vez recibieron el biiinnngo!! de la calle Yegros fueron presentados como contumaces delincuentes por haber participado en la harto conocida campaña de expresión ciudadana. Dichas publicaciones requirieron nada menos que de tres periodistas de investigación del diario para “descubrir” a los que están “involucrados” en la campaña. Una campaña anónima, descentrada y espontanea que, según mis cálculos, se desarrolla desde hace más de un año atrás, que ejerce el legitimo y legal derecho a la libertad de expresión y la crítica, y de la que últimamente participa hasta Mauro, el que me vende las más ricas tortillas de Asunción en frente del Palacio de Justicia.

Dicho todo esto, confieso en las líneas siguientes mi delito.

No hace mucho, una mujer amiga (a quien a esta altura prefiero dejar en el anonimato) se aprovechó de la ira desmedida que me había provocado una publicación, mucho tiempo atrás, de ABC y de mi adicción por la cerveza. Aquella publicación, recuerdo, alimentó todos mis demonios. La cierta persona llegó una noche a mi casa de Sajonia. Como nunca antes, me invitó una cerveza, y otra y otra… Cuando debíamos ir por la cuarta botella, me hizo lo de las zanahorias: libaríamos más la cebada, sí, pero tendría que ayudarla a hacer unas pintatas en las paredes y murallas de la calle Colón, empezando desde la calle Carlos Antonio Lòpez hasta llegar a General Díaz. Terminaríamos la pintata en el bar El Rubio, tomando una Pilsen. A renglón seguido me hincó con aquella publicación y me tildo, tronando la voz, de cobarde y pelele por no haber hecho nada para contrarrestar aquella mentira.  Sí, revivió mi iras. Pero hoy ya no sé si mi estímulo principal fue  o la mentira de ABC o mi deseo impetuoso por la caña o mis gusto para aquella niña. El hecho es que esa noche, cerca de las 24 horas, casi de una corrida, llené Colón con la impresión en stencil de “ABC Ijapu”. Luego, contento, continue tomando con ella.

Sí, estoy confesando que participe de una de las actividades de la campaña “ABC Ijapu”. Que me hunda entonces “Acero” su gran tridente (el de metal, digo) en la nalga, como corresponde.

El otro hecho del mismo delito que cometí fue, otra vez, por la hábil inducción de un amigo y por mi ya incurable estupidez. Miguel Armoa, joven de pocas palabras pero de acciones y perfidias abundantes, me planteó, a fines del 2008, escribir una nota sobre ABC Color y su propietario. Esta vez me jugaron al ego: Armoa, a quien gusta tocar la oreja  de la gente con poder, sostenía con aparente solidez que aquella nota periodística (”Seria, medida, con datos y fuentes sostenibles, nada de panfletos”, me dijo”) por fin sería mi pase a la fama. Que mi antecedente de haber pasado en color gris y con desfachatez  por las redacciones de dos grandes medios del país cambiarían a colores brillantes con destellos de genialidad. Me aconsejó que domine mi miedo y que trabaje, desde ya. Tragué el anzuelo. Así, allá por noviembre del 2008 escribimos con Armoa aquella nota publicada en el número 5 del mensuario E’a.

Aunque aquel número corrió por revisterías y centros culturales de Asunción para su venta, vuelvo a confesar que sí, efectivamente, cometí el delito de hablar mal de ABC Color y de su dueño, y acepto que me fulminen desde mañana las páginas de ABC Color, con justicia.

Vuelvo al primer párrafo de este escrito y me pregunto otra vez: ¿Qué idea sentimiento o manía impulsó a los tres periodistas de ABC y al señor Zuccolillo a publicar informaciones con aquel abordaje y tono, realmente inconcebibles?

Voy a arriesgar tres hipótesis:

Uno. El ejercicio del poder mediático es tan incontrolable como el consumo de la cocaína que el dueño de ABC (sabiendo que una sentencia aparecida en ABC es ejecutada con diligencia por los políticos, jueces, fiscales, periodistas de todos los medios y legisladores de la oligarquía) acusa de “criminales” a los participantes de aquella campaña para que vayan a la cárcel a llorarle a su abuela.

Dos. El señor Aldo Zuccolillo está al borde de los 80 años. Sus neuronas, ayer vitales, hoy, la mayoría de las que aún tiene, están semi muertas y viene cometiendo locura senil.

Tres. El señor Zuccolillo huele (quizás lo tenga comprobado) que la poderosa lengua de fuego mediático de su medio va apagándose y, salvo sus partidarios de la oligarquía, ya pocos de sus lectores le creen, realidad que lo lleva a cometer torpezas infantiles como las últimas publicaciones.

Que el lector elija cuál de estas tres hipótesis es más posible.

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10 Respuestas a “Confieso que hablé y escribí mal de ABC

  1. La tercera opción sin dudas. Te felicito por el coraje y la manera de escribir que tienes, ya quisiera tenerla yo, pero bueno…

  2. Me parece que no entendemos el concepto del periodismo ya que depende del quien lee para poder manipular mi opinion, si a alguno de ustedes les pasa eso se nota que no tienen opinion propia ni personalidad porque a mi nadie me manipula para pensar o dejar de pensar en tal o cual sentido….

  3. El Colorado: te entiendo perfectamente y yo tambien me creo capaz de pensar por mí mismo, pero, Que de aquellos que no? No se trata de que yo pueda pensar por mi mismo se trata de que NO SE USE LA PRENSA O EL MEDIO para intereses personales. “LA PRENSA NO DEBE SER NI DE OPOSICION NI ALIADA, LA UNA ESTORBA, LA OTRA EMBRUTECE” Esa es mi idea de la prensa. Libre, independente, veraz

    • Lo mismo te digo Enrique y estoy de acuerdo con tu apreciacion de prensa libre, independiente y veraz. Lo que cuestiono es que cuando ABC decia lo mismo de los otros gobiernos, era la absoluta verdad, pero cuando opina en contra de este gobierno y con documentos ej: caso Texeira, Petropar, Camilo Soares y otros, decimos que miente y sin mensionar la binacionales que es una joda como se administro y se sigue administrando.

      Creo que personas como nosotros con capacidad de tener opinion propia podemos darnos cuenta que:

      1. No existe prensa independiente.
      2. No todos losperiodistas que trabajan en ese medio mienten.
      3. Las informaciones e investigaciones serias tambien son firmadas por personas responsables.

      A esto apunto cuando me refiero a quien miente ABC o los que financian ABC miente.

      Espero tus comentarios…

  4. El Colorado: Ni una línea más, ni una menos, es exactamente así como “debería ser”, lastimosamente el mercado laboral es muy estrecha, quienes abrazan la profesion quieren un trabajo seguro y, al menos medianamente, bien remunerado. Esta situación es lo que lleva al periodista a aceptar ciertas “manipulaciones” al que es obligado. En realidad, quiero creer así, el periodista debe tener su propia idea al respecto de muchos temas, pero el medio en el cual trabaja no le permite decir. Yo sufrí esa presión cuando trabajé en Radio Yby Yaú, incluso varias veces me suspendieron por decir cosas que no debía por orden de la administración.

    • Enrique vos como periodista y honestamente decime, crees qeu todos tus colegas de ABC mienten?

      No te hablo de la columna politica que siempre escribe o manda escribir Zucolillo te pregunto sobre los otros.

  5. No, no todos, claro, pero siempre hay alguien con cierto encono hacia otro y entonces, no es que mienta, maximiza algunos hechos para embromarle al personaje, o minimiza algún hecho positivo para que la persona no tenga tanto espacio. En la prensa es así. El mundo mediatico es así. Cuando el dueño de algun medio tiene intereses en alguna parte, y esa parte esta con algun conflicto, trata de minimizar lo más que puede para no perjudicar ss negocios, o entonces maximiza todo lo que puede para que el otro se embrome y él se quede con el pedazo mayor de la torta, eso se llama “prensa especulativa” y ocurre en todas partes del mundo. Nosotros lo hemos conocido en su esplendor en la dictadura, justamente en los inicios de ABC, y tantos otros periódicos que comenzaron y acabaron de la misma forma en que aparecieron. ABC es el que mejor supo mimetizarse, a fuerza de cambios “oportunos”

  6. Me parece correcto pero eso es lo que tenemos que evitar en la epoca de la dictura te acordares que los medios que criticaban al mandamas o lo cerraban o mandaban apresar a los periodistas, lo que tenemos que evitar con este tipo de foros de no satanizar a la prensa porque no esta deacuerdo con la linea de gobierno es mas en elagunos comentarios y se ofende a muchas personas de moral intachable y te de la carta a Mabel Renfeuld porque esta Sra. se mato criticando a deistra y siniestra al gobierno anterior y varias veces en forma publica manisfesto su apoyo en aquel momento al candito Lugo hoy presidente.

    No podemos dejar de recordar toda la lucha que tuvo en sus investgaciones y escribir cualquier barbaridad por no concordad con ella en su opinion.

    Yo soy colorado y en su momento no concodarba con sus apreciaciones pero igual la respetaba pero eso no me da el derecha de entrar en un log y decir cosas sin sentido, por la democricia se construye en la dicidencia, en el debate politico y por sobre todo en el respeto a los pensamientos de los demas.

  7. Plenamente de acuerdo contigo, lo de Mabel es de una persona nada mas. Yo tambien soy un admirador del trabajo de Mabel, aunque tambien fui victima de uno de sus comentarios, pero comprendo que se dejó llevar por los comentarios generalizados y no miró la verdadera realidad del caso. No es fácil hacer periodismo en este país. Nosotros tenemos muy buenos periodistas, acaso hayan dos o tres locos que hacen y escriben idioteces y se los generaliza por eso. Eso pasa porque todavia somos la generación “akã olla”, fanatizados por un color, un pedazo de trapo y una polca; entonces cuando alguien escribe algo contra esos tres elementos nos volvemos locos y acusamos al periodista de cualquier cosa

    • Excenlente tu conclusion ojala y que todos podamos tener esa cordudura y hacer de ese foro un laugar de debate sano con ideas y argumentos sin necesidad de agravio o goseria.

      Hace correr esat vos con tus contactos y luchemos por mejorar nuestro vocabulario.

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