La invención de ABC (o sobre la mentira como industria)

Gustavo Torres Grössling

http://ea.com.py/la-invencion-de-abc-o-sobre-la-mentira-como-industria/

Hoy me desayuné con un mail de un amigo en la que me pide le dé una mirada a una publicación de abc con el título de “Lugo habría aprobado campaña contra ABC” (que dicho sea de paso, forma parte de una contraofensiva del mencionado medio para paliar la ya conocida campaña “abc miente” o “abc ijapu”, que es de público conocimiento, es decir, no es una campaña oculta o algo por el estilo, como se le quiere presentar). Esta información está firmada por los “periodistas” Mabel Rehnfeldt, Nancy Espínola e Higinio Ruiz Díaz.

La información no me hubiera llamado la atención de no ser porque involucran a un amigo, el Ing. Javier Viveros, que actualmente realiza trabajos en Ghana para una empresa multinacional, y a quien esta publicación le responsabiliza de ser autor de un dossier en donde supuestamente se planifica la campaña y se pide dinero al propio presidente Lugo para la misma. (ver información y dossier adjunto en http://www.abc.com.py/abc/nota/105027-Lugo-habría-aprobado-campaña-contra-ABC/ )

El ataque (no me atrevería a llamarlo a ese pasquín “investigación periodística) no me llamaría la atención de no ser por la persona a quien quieren colocar como un “cerebro” de todo un proyecto  conspiraticio destinado mancillar el buen nombre de tan prestigioso medio. Es el Ing. Javier viveros un marxista recalcitrante vinculado a la “izquierda tilinga”?, un militante rabioso vinculado al gobierno de Lugo? Un intelectual orgánico que se ha pasado gran parte de su vida estudiando “El Capital” de Karl Marx y ha parido publicaciones e investigaciones sociológicas, políticas, económicas? Lamentablemente para el inmaculado ABC y para los “periodistas” responsables de esta publicación, la respuesta los dejará frustrados.
El motivo del ataque es un comentario escrito por el Ing. Javier Viveros en su blog

personal (http://javierviveros.blogspot.com/2010/01/la-invencion-de-cabanas.html) bajo el título “La invención de Cabañas”, un artículo que habla sobre la manipulación de la información perpetrado por ABC con relación a una fotografía atribuida al caso de Salvador Cabañas, artículo que, dicho sea de paso, sólo una persona con una mente y un espíritu tan inquietos como la del autor podría producir, dado que fue una información que pasó absolutamente desapercibido para lectores comunes como el que escribe este comentario y muchos de los lectores habituales de los medios de comunicación.

El ataque de ABC, en la que se le atribuye al Ing.  Javier Viveros el mencionado plan en el que, “entre otras cosas, se pide dinero para imprimir 10.000 remeras para la concentración del 20 de abril” (ver publicación), no es digno ni siquiera de una historieta con un pésimo dibujante y un guionista de medio pelo, ya que incluso me tomé el tiempo de leer dicho dossier y hasta Javier habrá dejado escapar una carcajada al notar que ni siquiera se acerca a su forma de escribir.

Javier es un conocido poeta y escritor paraguayo que, desde muy joven se ha entregado con pasión a la literatura. Es un ingeniero en informática cuya capacidad lo ha llevado a trabajar en varias partes del mundo (actualmente trabaja en Ghana). Nunca ha militado en ningún movimiento o partido político ni de izquierda ni de derecha. La agudeza de su pluma y su espíritu creativo nos dio a sus lectores el privilegio de haber leído siete libros de su autoría y últimamente también ha incursionado en la música.

No me sorprende el ataque de ABC, lo que me sorprende es que siga habiendo gente que aún crea que los medios de comunicación sean una especie de templo sagrado en donde, pese a perpetrarse uno de los peores crímenes (el de la manipulación de la conciencia y la información), se sigan adorando dioses inmaculados que en realidad son una mercadería al servicio de la industria de la mentira.

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Una respuesta a “La invención de ABC (o sobre la mentira como industria)

  1. Me pareció interesante este articulo por eso lo comparto:

    Las resacas de la noche estronista:

    Abc Color se inauguró con Alfredo Stroessner. Aldo Zuccolillo dijo entonces en un pasaje del discurso: «Este será un gran diario, al servicio de un gran gobierno». En general, los «historiadores» de la dictadura, tienden a ocultar esta parte de la historia, cuando Aldo Zuccolillo y Abc acompañaban con convicción al gobierno de «Paz y Progreso». Las campañas de Abc «contra el olvido» lo han convertido en baluarte de la democracia.

    Elogios editoriales: Las páginas de Abc de aquellos años son elocuentes. Fueron desde elogiar al gobierno, a dictaduras militares vecinas, la represión, hasta defender la «política de derechos humanos» de Stroesner contra las críticas internacionales. En 1977 afirmaba el editorial: «Se ha presenciado, incuestionablemente la etapa más constructiva que haya vivido la república». Mientras en agosto afirmaba: «cada vez son menos los atentados a las libertades personales». Ese mismo mes calificó de «auténtica democracia», al gobierno estronista. En el 79 consentía que la represión era un importante método de lucha contra el comunismo.

    Cerca del poder: La familia Zuccolillo era parte del entorno de Stroessner. Su principal vínculo: Conrado Pappalardo, el cuñado, era ceremonial de Estado del dictador. En 1974 el hijo de Antonio «Tuco» Zuccolillo, Hugo Fernando, enlazó con la hija del dictador, María Olivia. Según documentos encontrados en los archivo del terror, Julio César Zuccolillo, el otro hermano, era pyrague. Antonio Zuccolillo fue designado embajador de Stroessner en Londres en 1980.

    Impuestos: «Muchachis, hay que empezar a esconder la plata», era una frase utilizada por «Acero» cuando venía un impuesto grande del Estado, según el ex senador liberal Fulvio Celauro. Como celoso empresario, a Zuccolillo le quebrantaban esas obligaciones. Según documenta el periodista Nemesio Barreto, sólo la Ferretería Americana en 1991 tenía una deuda tributaria arrastrada desde la dictadura de casi 500 millones de guaraníes. Complementariamente en un editorial de 1995, Zuccolillo defendía que «las evasiones impositivas (…) no deben confundirse con la corrupción».

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